¡Buenos días! Aún estamos eufóricos con todo lo que vivimos el pasado domingo 8 de marzo en las pistas de pádel Sedaví. Fue una jornada llena de alegría, deporte y compañerismo, en la que toda la parroquia volvió a reunirse alrededor de uno de los eventos más esperados del año: nuestro torneo benéfico de pádel, que en esta ocasión celebraba su séptima edición.
Desde bien temprano comenzaron a llegar las 30 parejas participantes, preparadas para dar lo mejor de sí mismas en el césped. Como cada año, el torneo se dividió en tres categorías: principiante, 2.5 y 3.5. Tras recoger su pack de jugador y realizar un breve calentamiento, comenzó la competición con la fase de grupos. Durante toda la mañana se vivieron partidos muy disputados, con grandes puntos y mucho esfuerzo por parte de todos los jugadores, que lucharon por clasificarse para las rondas de la tarde.
Mientras tanto, fuera de las pistas también había ambiente de torneo. Entre partido y partido, muchos aprovecharon para acercarse a la cafetería y disfrutar de algo dulce o salado: creps de Nutella, pizza de jamón y queso y otras muchas opciones que hicieron todavía más agradable la mañana.
A la hora de comer hicimos una pausa para reponer fuerzas con unos bocadillos a elegir entre pechuga empanada, tortilla o embutidos, que supieron a gloria tanto a jugadores como a familiares y amigos que se acercaron a acompañarnos en este día tan especial. También se hizo el tradicional sorteo del jamón, cuyo destinatario fue Miguel Tomás.
Por la tarde comenzó la fase eliminatoria del torneo. A medida que avanzaban las rondas, la tensión y la emoción iban en aumento, ya que cada partido podía ser decisivo. Finalmente, alrededor de las 17h llegaron las esperadas finales de cada categoría, con las gradas animando sin parar y creando un ambiente espectacular digno de la ocasión.
Tras unos últimos partidos muy disputados, estos fueron los campeones de esta edición:
Categoría 3.5: Paco y Fran.
Categoría 2.5: David e Ignacio.
Categoría Principiante: Daniela e Inés.
Después de la entrega de trofeos y medallas, dimos por finalizada la jornada con una gran sonrisa. Más allá de la competición, nos quedamos con lo más importante: el ambiente de una parroquia unida, la convivencia y la deportividad sana. Ya estamos deseando que empiece la siguiente edición ¡Nos vemos el año que viene!













